Como los pétalos de una rosa,
que se tiran al mar
y se hunden silenciosos,
tu palabra no escogió mis oídos
y yo, no busqué tu boca.
© RoseMarie M Camus Photography & Poetry
El hombre,
abandona su todo.
Deja el lugar vacío
y se encuentra,
con un cielo abyecto
que resbala espinas.
El hombre llora,
hasta convertir sus ojos
en lago y laguna.
El hombre ciego,
no tiene tacto ni oídos.
El hombre intuye y muere,
a manos de su silencio.
© RoseMarie M Camus Photography & Poetry
El tiempo,
nos encoge las manos
y donde queremos volar,
se angustia el silencio.
Abrimos los ojos,
para ver más allá,
pero tenemos miedo,
de volver a creer
en los sueños.
© RoseMarie M Camus Photography & Poetry
Donde la luna y el sol,
ruedan sin preguntas,
se extiende un desierto
que se resiste a morir
y pese, a su desafío en silencio,
hay voces que hablan,
desenterrando raíces de sal
en remolinos de viento.
© RoseMarie M Camus Photography & Poetry
Estará bien,
se pregunta,
después
de impugnar
a las estrellas,
en el vuelo
carcomido,
en que se agita
su columpio.
© Internet Photography
© RoseMarie M Camus Poetry & Design
Agradezco al agua y al vapor
en que se envuelve,
para luego, bajar hacia la tierra.
Todo cántaro se rompe,
al escuchar tus pasos
y me vierte.
© RoseMarie M Camus Photography & Poetry
Subo a la luz del día
resplandeciendo el lago.
Suspiros y reflejos,
bañan las hojas
de alguna orilla.
Todo fluye en calma
y sin temor, entre
las algas del tiempo,
donde baila mi pelo de sombra,
con su vestido de agua.
© Menoevil Photography
© RoseMarie M Camus Poetry & Design