Lava el invierno las aguas.
Se tiñe de blanco, de tinta leche,
de nubes reflejo
y se entumece el frío,
en tu recuerdo.
© RoseMarie M Camus's Photography & Poetry
Aguarda a la luz del día
y danza como una capa,
tan leve,
en su sonido de fiesta.
Es el murmullo del mar,
toda su alegría,
que la desdobla y la hace libre.
© RoseMarie M Camus's Photography & Poetry
Hay crepúsculos
que no tienen orilla.
Se extienden
desde mi pelo
hasta mi enagüa.
Le rugen al frío
y bailan,
con la templanza.
Hay crepúsculos
como tu boca,
desnudos y cálidos.
© RoseMarie M Camus's Photography & Poetry
Naufragué
como una gota.
Mis ojos lloraron
hasta el vestigio.
Había viento
sepultando las horas
y rodé, entre sus brazos,
hasta comprender,
éste, mi invierno.
© RoseMarie M Camus's Photography & Poetry
Anda mi cuerpo
con extensiones de risa.
A veces, oigo su murmullo,
palpita entre mi pecho
hasta secarme la garganta,
esta risa de mi risa.
© RoseMarie M Camus's Photography & Poetry
Hacía frío en el fondo del cielo,
hasta que las estrellas cayeron
haciéndome un refugio,
entre tus brazos.
© RoseMarie M Camus's Photography & Poetry
Nada me devuelve el tiempo
en que pretendí y no hice,
sigo parada en la esquina
de los ciegos,
donde sólo hay voces y sombras
que sacuden mi frente.
Ahí, donde tú no estás.
© RoseMarie M Camus's Photography & Poetry